domingo, 3 de mayo de 2015

Requiem por una madre

Mª Elena Walsh, poeta, letrista e cantora, denuncia con fermosa voz a dor de vivir da metade da humanidade.

Aquí yace una pobre mujer                                                    
que se murió de cansada. 
En su vida no pudo tener 
jamás las manos cruzadas. 

De este valle de trapo y jabón 
me voy como he venido, 
sin más suerte que la obligación, 
más pago que el olvido. 

Aleluya, me mudo a un hogar 
donde nada se vuelve a ensuciar. 

Nadie me pedirá de comer 
en mi última morada 
no tendré que planchar ni coser 
como condenada. 

Cantan ángeles alrededor 
de la eterna fregona 
y le cambian el repasador 
por una corona. 

No lloréis a esta pobre mujer 
porque se encamina 
a un hogar donde no hay que barrer, 
donde no hay cocina. 

Aleluya esta pobre mujer 
bienaventurada, 
ya no tiene más nada que hacer 
y ya no hace nada.

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